Consejos y preguntas frecuentes

FAQ

Las preguntas más frecuentes.

No, los ciudadanos de muchos países pueden ingresar a Marruecos sin visa para estancias turísticas de hasta 90 días. Sin embargo, se recomienda verificar los requisitos específicos según tu nacionalidad.

 

La primavera (de marzo a mayo) y el otoño (de septiembre a noviembre) son generalmente las mejores épocas para visitar Marruecos, ya que el clima es más suave y cómodo para explorar el país. Aún así da igual cuando vayas, todo está aclimatado, selección de los mejores hoteles y transporte con aire acondicionado, horas de visita adaptadas a la temporada.

El clima es típico mediterráneo en las costas, variando desde 12 grados en invierno hasta los 25 grados en verano. El interior, de clima continental, tiene un clima más caluroso durante todo el año. En el verano, la temperatura puede sobrepasar los 40 grados, pero baja mucho por la noche. La mayoría de las precipitaciones son entre el norte y el Atlas medio

La moneda oficial en Marruecos es el dírham (MAD), con un cambio bastante sencillo: 1€ equivale a 10 dirhams. Llos comerciantes, restaurantes, hoteles, aceptarán pagos con €. Pero no te preocupes, si quieres cambiar a  dírhams, nosotros os acompañaremos a oficina de cambio una vez estéis aquí en Marruecos. Es importante llevar siempre efectivo en Dirhams ya que algunos lugares no aceptan tarjetas de crédito o débito.

Sí, hay buen acceso a internet en Marruecos. El país cuenta con una infraestructura de telecomunicaciones bien desarrollada, y la mayoría de las áreas urbanas tienen acceso a internet de banda ancha. Aunque el acceso a internet en algunas zonas rurales puede ser limitado.

 

Existen varias compañías de telecomunicaciones en Marruecos, que ofrecen servicios de conexión a internet móvil y fijo. El acceso a internet móvil es muy común y es fácil adquirir una tarjeta SIM local para usar en tu teléfono móvil

La comida marroquí es conocida por su sabor especiado y su diversidad culinaria. Algunos platos típicos incluyen:

 

Tagine: un guiso cocido a fuego lento en una olla especial llamada tajine, a menudo con carne o pescado, verduras y especias.

Couscous: granos de trigo cocidos con carne o verduras y especias.

Harira: sopa tradicional a base de garbanzos, lentejas y caldo de carne, servida durante el Ramadán.

B’stilla: un pastel de hojaldre relleno de carne de cordero o de pichón, con especias y almendras.

M’hancha: una especie de pastel de miel y especias.

Pastillas: un pastel de hojaldre relleno de miel y especias.

Té verde con hierba de menta fresca, muy popular en Marruecos

Algunas de las ciudades más hermosas de Marruecos son:

 

Marrakech, con su medina histórica llena de palacios, jardines y bazares coloridos.

Fes, con su laberinto de calles medievales y su famosa universidad coránica.

Chefchaouen, con su casco antiguo azul pintado de manera pintoresca.

Meknès, con sus impresionantes puertas monumentales y palacios.

Casablanca, con su arquitectura modernista y su animada vida nocturna.

Essaouira, con su fortificación histórica y sus playas de surfer.

Tetuán, con su mezcla única de culturas árabe, española y beréber.

La experiencia de dormir en el desierto de Marruecos puede ser muy emocionante y única. A menudo se ofrecen campamentos en el desierto donde los viajeros pueden experimentar la vida tradicional de los beduinos y disfrutar de las hermosas vistas del desierto.

Los campamentos suelen ofrecer tiendas de campaña tradicionales llamadas «tiendas de lona» o «tiendas de luna», que son cómodas y bien equipadas con camas y almohadones. Algunos campamentos también ofrecen bungalows o habitaciones de estilo riad.

La mayoría de los campamentos también ofrecen cenas tradicionales marroquíes y música en vivo, así como actividades como paseos en camello, excursiones en quad y paseos en 4×4 por el desierto.

La noche en el desierto es muy oscura y silenciosa, lo que permite ver las estrellas con gran claridad. Puede ser frío, especialmente en invierno, por lo que se recomienda llevar ropa abrigada.

En resumen, dormir en el desierto de Marruecos es una experiencia única y emocionante que te permite disfrutar de la belleza del desierto y experimentar la cultura y las tradiciones locales.

Si eres ciudadano europeo NO necesitarás visado para viajar a Marruecos. Solamente se requiere pasaporte con un periodo de vigencia mínimo de 6 meses. Para otras nacionalidades, como Argentina, Brasil, Perú, Chile o México, también serán las mismas condiciones. No obstante los ciudadanos de otros países latinoamericanos como Colombia, Ecuador, Bolivia… necesitarán tramitar un visado antes de llegar a Marruecos, que tendrá que hacerse en la embajada o consulado de Marruecos y tiene un precio aproximado de 20$.

Para llegar a Marruecos tienes dos opciones: vía aire o vía mar.
– Vuelo a Marruecos:
En los últimos años se han multiplicado las rutas entre diferentes ciudades de Marruecos y Europa. Y lo mejor es que muchos de estos vuelos son con compañías lowcost como Ryanair, Easyjet o Transavia, por lo que los vuelos suelen ser muy baratos y la mejor opción para llegar a Marruecos. Nosotros siempre usamos la web Skyscanner para comparar precios y alternativas.
– Barco a Marruecos:
Tendrás que ir hasta la costa andaluza (Almería, Motril, Málaga, Algeciras o Tarifa) y desde allí dar el salto a alguna ciudad del norte de Marruecos (Nador, Alhucemas o Tanger), donde empezar tu aventura. Para comprobar las diferentes navieras y precios, mirar la web DirectFerries.

En cuanto a la propina, es una costumbre muy extendida, se suele dejar algo en los restaurantes (5-10%) siempre que fuera un buen servicio y buena comida. Cuando no se deja nada,  tampoco pasa nada.

Algo importante si quieres conseguir buenos precios en los zocos es el regateo. Esto si que es casi obligatorio! Saca tus dotes más ocultas de comerciante y ponte a negociar el precio de lo que verdaderamente quieres comprar. Si no lo tienes claro, no marees y hagas perder el tiempo.

En general sí que lo es, aunque como siempre hay que tener sentido común y, por ejemplo, evitar caminar solos a altas horas de la noche por las medinas de las ciudades, llamar la atención o ser irrespetuoso en lugares sagrados.

Las autoridades marroquíes no te exigen haber contratado un seguro médico para poder visitar el país, pero nuestro consejo es que no viajes a Marruecos (ni a ninguna parte) sin estar asegurado. Lo mejor es que no necesitarás contratar un seguro de viaje caro, pues la sanidad en Marruecos no es cara y la cercanía con España hace que los traslados sean factibles.

Rotundamente NO. Los marroquíes son unos cracks de los idiomas y muchos hablan español (o lo chapurrean). Ya sabes que Marruecos fue un protectorado francés y desde entonces el francés sigue siendo idioma oficial, así que si te sientes más cómodo usando un «bonjour» o un «merci», también vale. El marroquí es un pueblo súper hospitalario y, aunque sea mezclando idiomas, usando el lenguaje de signos o poniendo caras, terminarás comunicándote.

La religión musulmana es la principal religión en Marruecos y es seguida por la gran mayoría de la población. El islam en Marruecos tiene sus raíces en la tradición malikí, una de las cuatro escuelas jurídicas suníes del islam.

 

El islam en Marruecos es una mezcla de prácticas tradicionales y prácticas más formales. Los marroquíes practican los cinco pilares del islam: la profesión de fe, la oración diaria, el ayuno durante el mes sagrado del Ramadán, la caridad anual y el peregrinaje a La Meca.

 

También hay un fuerte sentido de devoción y oración en las mezquitas, y es común que las personas visiten las mezquitas para rezar y reflexionar. Además, la celebración de Eid al-Fitr y Eid al-Adha son muy importantes en Marruecos y se celebran con gran entusiasmo.

 

En general, el islam en Marruecos es una parte importante de la vida cotidiana y está profundamente enraizado en la cultura y la sociedad del país.

En Marruecos la corriente eléctrica es de 220 voltios, aunque todavía existen zonas que funcionan a 110 V. por lo que es recomendable informarse directamente en el lugar antes de emplear cualquier artefacto eléctrico. Casi todos los enchufes son de clavija redonda.

En el zoco de Marrakech, célebre por su cuero cuidado, los zapateros cosen las babuchas utilizando métodos ancestrales. Las alfombras están apiladas: obras bereberes, tejidos de Marrakech, más conocidos con el nombre de Chichaoua, con animales estilizados y motivos geométricos sobre fondo rojo. Meknès se distingue por la madera y Rabat por los bordados y las alfombras fabricadas desde el siglo XVIII. Es un placer practicar el arte del regateo. Puede concluir con una cordial conversación en torno a un té. Pero antes de negociar, es recomendable dar un primer paseo para familiarizarse con los precios. También puede comprar en las cooperativas artesanales. Son más caras pero la calidad de los productos está garantizada. Las tiendas no tienen realmente horarios fijos

Los platos típicos marroquíes son la harira, contundente y nutritiva sopa con carne, lentejas y garbanzos, y los tajines, guisos que reciben su nombre del recipiente de barro con tapadera de forma cónica en la que se cuecen las carnes, legumbres y pescados a fuego lento durante horas con aceite de oliva y especias. No menos deliciosos son el pollo al limón, el pastilla (pastel de carne de pichón especiada cubierta de hojaldre y salpicado de azúcar y canela), los kebabs (conocidas brochetas que se pueden tomar en restaurantes o en los populares puestos callejeros), trozos de carne de riñones, hígado de cordero o buey a la parrilla y las sabrosas keftas, muy similares a nuestras albóndigas pero preparadas con carnes muy sazonadas. El plato típico de la cocina marroquí es el maravilloso cous-cous, tradicional almuerzo familiar del viernes que los visitantes pueden tomar todos los días. Delicioso resulta también el mechoui, un cordero entero asado lentamente hasta que está en su punto, aquel en que la carne se deshace nada más introducirse en la boca. Para combatir el calor, también a la hora de comer, es recomendable la ensalada marroquí, origen del gazpacho andaluz, que suele presentarse cortada en trocitos y fuertemente especiada. Los pescados y mariscos son muy frescos y, entre ellos, destacan las sardinas, camarones, gambas, mejillones, calamares, ostras y otras muchas delicias dignas de ser degustadas. Para el postre, la fruta fresca, dátiles, naranjas, clementinas, manzanas, ciruelas y otras variedades tropicales resultan excelentes, al igual que la magnífica repostería marroquí. En su mayoría, los dulces están hechos con almendras y miel, como los deliciosos pasteles de miel, los cuernos de gacela (pasteles en forma de media luna rellenos de pasta de almendra), los feqqas (con almendras y uvas pasas), los ghoriba (con sésamo o almendras), los beghrir (especie de crepés de nido de abeja servidos con mantequilla fundida y miel) o los shebbakia (pasteles fritos en aceite y recubiertos de miel). Todo un placer.

Se recomienda llevar ropa ligera de algodón para el día y algo de abrigo en previsión de noches frescas, calzado cómodo, sombrero, gafas de sol, crema de protección solar y un chubasquero si viaja durante la época de lluvias. Es aconsejable que las mujeres vistan discretas. No olvide el pasaporte, carné de conducir, seguro de asistencia médica y repatriación y un botiquín.